José Luis López

Los 10 mandamientos para evitar una estafa bancaria online o un fraude con la tarjeta de crédito

Posted on: marzo 30, 2011

 

De profesión: ladrón, pero ladrón informático. Este es el perfil cada vez más común de muchos delincuentes que han encontrado en Internet y en las operaciones de compra online y compra telefónica, un auténtico filón de oro. Atrás ha quedado entrar en una casa de noche y con pasamontañas, atracar un banco por el método del butrón o  hacer un alunizaje en la “Milla de oro” de Madrid. Leer también ¿Pánico a las estafas de internet? 20 consejos para no caer en las redes de estas mafias

 

Fuente:www.invertia.com

 

 

Ahora, el delincuente aprovecha el auge de la venta online para hacer “su agosto” y obtener grandes beneficios a través de los datos de las tarjetas de crédito. En la actualidad, el importe medio defraudado por tarjera clonada es de 150 euros y se realizan entre tres y cinco operaciones antes de ser dada de baja. Esto es, para cuando la víctima se percate del robo, lo más probable es que ya le hayan vaciado la cuenta bancaria. Y todo ello, sin violencia ni contacto físico.
Las millones de transacciones que se hacen a diario en Internet y la falta de seguridad de muchos comercios electrónicos, han agudizado el ingenio de las mafias en Internet que funcionan como auténticos cárteles de droga mexicanos que no dejan de proliferar y traficar con los datos robados.  De hecho, el negocio que han generado está en constante crecimiento, ya que si hace unos años sólo se vendían unos pocos datos de tarjetas, ahora, además las mafias saben hasta el nombre de la mascota de la casa y hacen todo tipo de servicios en nombre de la víctima, como duplicar físicamente las propias tarjetas o realizar compras anónimas y enviarlas al domicilio del ordenante.
En realidad, estas mafias están muy organizadas, tanto estratégicamente, como operativa y logísticamente. Según el FBI, existen diferentes “profesionales”, que se asemejan a la perfección a las figuras más comunes de otra mafia que genera dinero con el robo o la extorsión. De hecho, su estructura piramidal dificulta la actuación de la policía y lo más probable es que nunca se sepa quién es el responsable último de una organización de este tipo. Sólo conociendo su funcionamiento, el usuario podrá estar alerta cuando opere por Internet, acuda a un cajero o incluso cuando pague con su tarjeta en un restaurante o en un hotel.
Así es como las mafias consiguen que la tarjeta no esté físicamente presente en la mitad de los fraudes que se cometen con este tipo de medio de pago. Es decir, para que el usuario sea víctima de un fraude bancario, sólo será necesario tener el número de tarjeta y su código PIN. De hecho, cada día, se crean nuevas variantes tecnológicas  que esquivan todo tipo de medidas de seguridad de los bancos, las tiendas online o las pasarelas de pago.
Por esa razón, es vital para los usuarios tomar una serie de precauciones antes de usar su tarjeta de crédito, especialmente si se emplea para pagar en tiendas online:
1-    Desconfiar de aquellas páginas en Internet que nos requieran una serie de datos personales para realizar la compra. Lo habitual es que nos soliciten el número de tarjeta, su fecha de caducidad y los tres últimos número de nuestro código de autentificación, que aparecen en la parte trasera de la tarjeta.
2-    Desconfiar de chollos en Internet y por teléfono, sobre todo de productos tecnológicos. Cada vez son más comunes los métodos que emplean gadgets a un precio muy ventajoso como gancho para defraudar. Lo más probable es que el aparato que se adquiera nunca llegue a la dirección postal indicada.
3-    Procurar estar presente mientras se realiza la transacción con la tarjeta de crédito en cualquier establecimiento.
4-    Proteger siempre nuestro código PIN de miradas indiscretas, aunque la operación la estemos realizando en la red oficial de cajeros del banco habitual.
5-    Cotejar con la entidad bancaria que están adaptándose a la legislación vigente y ser conscientes y apoyarnos en las  medidas establecidas por el banco para evitar el fraude con tarjetas de crédito.
Esta última precaución puede ahorrar al usuario muchos disgustos. Hasta ahora, si una persona era víctima de un fraude, era la entidad quien se hacía cargo del importe defraudado. Sin embargo, la incorporación del CHIP a la tarjeta de crédito establece que sólo paga el banco que no se haya adaptado a la nueva tecnología.
Además, las entidades bancarias también han implantado herramientas que contribuyen a limitar el fraude online y que van a ayudar al usuario a estar más protegido. Una de ellas es suspender la transacción cuando el patrón de gasto o la ubicación geográfica de la compra no coincide con el perfil  del usuario establecido previamente pro la entidad. También, el propio usuario podrá fijar unos límites en una u otra tarjeta o  bien pedir a su banco que le remita alertas al teléfono móvil cada vez que sea utilizado el plástico.
Si aún así, desconfiamos de las compras por Internet, cualquier persona puede solicitar a su entidad una tarjeta virtual recargable, que no existe físicamente. El titular de la tarjeta sólo tiene que transferir el dinero que quiera gastar. De esta manera, el delincuente, si consigue hacerse con esos datos, encontrará una tarjeta sin fondos.
Sin embargo, lo más importante es utilizar el sentido común. Al igual que las personas no facilitan todos sus datos financieros en una compra presencial o cuando conoce a alguien, tampoco lo debemos hacer en una operación en Internet o por teléfono.  

Artículo facilitado por FICO, empresa tecnológica para la gestión de decisiones

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